¿Por qué se recicla el aluminio?

El aluminio proviene de la bauxita, el tercer elemento más común de la corteza terrestre, del que aún se estiman reservas para 200 años. Desde el siglo XIX su uso se ha ido extendiendo cada vez más y actualmente es el segundo metal más usado del mundo, el primero no férrico.

Reciclaje del aluminio

Se calcula que al año se consumen más de 25 millones de toneladas de aluminio en todo el mundo por lo que su correcto reciclaje llega a suponer un importante ahorro energético y una destacable reducción de su impacto medioambiental.

El aluminio se puede reciclar al 100%,  indefinidamente y sin que pierda sus propiedades ni disminuya su calidad,  de hecho más del 75% del aluminio que usamos hoy día se produjo hace 100 años. Además, si recordáis nuestro anterior post (CU)riosidades del Cobre, os habréis dado cuenta de que las propiedades de reciclado del aluminio son bastante similares a las del cobre.

¿En qué usamos el aluminio?

Es un material muy ligero y proporciona una barrera impermeable a la luz, a los rayos ultravioletas, a la corrosión ya que no se oxida, al vapor de agua, aceites y grasas, puesto que es ignífugo, al oxígeno y a los microorganismos. Por ello se considera verdaderamente útil en:

  • Sector de la alimentación: Es higiénico, insípido y no es tóxico. Esto lo ha hecho imprescindible en productos como el papel de envolver, la capa intermedia de los tetra bricks, las tapas de los yogures o las latas.
  • Sector médico: Se emplea en equipos médicos y en tratamientos, así como para el tratamiento del agua necesario en el filtrado de bacterias y partículas indeseables.
  • Sector transportes: Se usa en la construcción de aviones y ferrocarriles por su resistencia, ligereza y maleabilidad, donde supone un destacable ahorro energético. También es empleado como material para la fabricación de cascos de barco por su resistencia a la corrosión. Y en algunos coches deportivos, berlinas y utilitarios, pues reduce en un 30% el peso del vehículo permitiendo disminuir el gasto en combustible y el nivel de emisiones contaminantes.
  • Sector de la construcción: En los últimos 50 años, el aluminio ha sido protagonista cómo material para la producción de ventanas, puertas y cubiertas para grandes superficies o estadios.
  • Sector energético: Ha ido sustituyendo al cobre en las comunicaciones ya que resulta más económico y eficiente para transportar la electricidad. Tampoco sorprende encontrarlo en reactores nucleares a baja temperatura ya que absorbe pocos neutrones.
  • Sector químico: Al pesar un tercio menos que el acero y tener propiedades igual de válidas que las que aportaba el acero a este campo, es ideal para fabricar tubos y otros recipientes.

¿Cómo reciclamos el aluminio?

Este valioso metal no férrico alcanza los 4 millones de toneladas de reciclaje en Europa cada año: del sector de transporte se recicla el 95% del aluminio y del sector de la construcción el 85%, frente al 50% de los envases, cifra que podemos mejorar entre todos usando los contenedores adecuados.

Son 400.000 las toneladas de latas de aluminio que consumimos los europeos. Esto supone que en España la media es de 90 latas por persona al año, de las cuales se reciclan casi dos tercios gracias a su poco volumen, su facilidad de transporte, y el alto valor que tiene esta chatarra en el mercado.

Aumentar las cifras del reciclaje de aluminio supone disminuir la extracción de bauxita, pues gracias al proceso actual el 80% de los yacimientos ya han vuelto a su estado original. Además, hoy en día usamos un 40% menos de aluminio en cada envase de este material del que usábamos hace 25 años.

Respecto al proceso de reciclaje, el aluminio llega a las plantas de reciclado  a través de los desechos de consumo domésticos e industriales, y por los recortes y virutas sobrantes de la fabricación de productos compuestos por aluminio.

En la planta de reciclaje se separa de otros elementos que puedan contaminarlo, se prensa, se embala, se funde aproximadamente a unos 750o C y se traslada a instalaciones de refabricación.

La duración del proceso dependerá del producto en cuestión, por ejemplo, una lata desechada como chatarra tardará 45 días en finalizar su ciclo, mientras que los cables eléctricos pueden tardar hasta 40 años.

¿Apoyas el reciclaje de aluminio? ¿Recuerdas usar siempre el contenedor amarillo? ¡Déjanos tus comentarios!

Fuente e imágenes vía @Arpal

Una Respuesta

  1. Turin dice:

    Sinceramente no sabía que el aluminio lo usásemos para tantísimas cosas.
    Creo que es un material que necesitamos reciclar mas, ya que su descomposición es mala y lenta,y por supuestisimo soy de los que llego a ser pesados con los contenedores de reciclaje , sobre todo los amarillos de envases.
    Creo que debería haber mas opciones y formas de reciclar este material.

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